martes, 29 de marzo de 2011

Análisis del libro PUNTO CRUCIAL. Ciencia, sociedad y cultura naciente de Fritjof Capra



ASIGNATURA: PERSPECTIVAS EPISTEMOLÓGICAS EN LA PRODUCCIÓN DE SABERES
 
Facilitadora: Dra. Feryeny Padrino

PUNTO CRUCIAL
Ciencia, sociedad y cultura naciente
DE FRITJOF CAPRA

Fritjof Capra, físico Doctor en Ciencias por la Universidad de Viena, sus trabajos polémicos dentro de la comunidad científica, han influido significativamente en la formulación del nuevo paradigma ecológico, sobre todo a partir de su obra El punto crucial publicado en 1982. Forma parte de un movimiento de contestación radical a paradigmas científico modernistas que agotaron la fuerza de su promesa, constituyéndose hoy en día en limitaciones para la construcción de nuevos enfoques y formas de sociabilidad y comprensión.
Se ha dedicado, junto a otros autores,  a la importante tarea de difundir y sintetizar los nuevos enfoques, descubrimientos, e innovaciones de las distintas ciencias, con el propósito de fundamentar una visión cultural que redefina radicalmente los marcos de comprensión y de acción tradicionales, los cuales se valoran como insostenibles en el mediano y largo plazo.  Asimismo, ha propuesto  caminos alternativos para la comprensión de fenómenos complejos, explorando ámbitos que han sido en muchas ocasiones descartados por el protocolo científico tradicional como son la mística oriental, los estados alterados de conciencia, la consciencia espiritual y la denominada  filosofía perenne (Morales, G).

El presente análisis pretende dar una visión, desde mi punto de vista, del contenido del libro Punto Crucial de Fritjof Capra, siguiendo los aspectos sugeridos por la Dra Feryeny Padrino, los cuales comprenden: el contextos epistémico del autor, el nudo gordiano, contraste de la idea del autor con la realidad educativa actual y las vivencias en el transcurso del acompañamiento del autor.


ANÁLISIS


El autor se coloca en un contexto epistémico post-moderno y más allá del mismo. En el contenido del libro se evidencia cómo ha evolucionado la mentalidad del hombre, la percepción que este tenía del mundo, y que ello ha caracterizado cada una de las eras en las que ha vivido, hasta nuestros días. Al describir la evolución de la mentalidad y de la visión del hombre, centra su atención en lo humano  por encima de cualquier otra evolución, por encima de cualquier otro cambio material  o descubrimientos científico  que se hayan producido en las épocas que describe, coincidiendo con la epistemología post-moderna donde los seres humanos son los principales protagonistas,  que están en capacidad cambiar su realidad social, que se convierten en sujetos y objetos de todas las transformaciones sociales que se produzcan.

Capra señala, que esas evoluciones son continuas, donde solo cambian los protagonistas y las circunstancias. La primera y quizá la más profunda  de las transiciones  que menciona el autores fue la decadencia del patriarcado. La segunda  transición está dada  por agotamiento de las reservas fósiles y la tercera la refiere a un cambio de paradigma  donde se incluye el concepto del método científico como único enfoque valido para llegar al conocimiento; la idea del universo como sistema mecánico compuesto de bloques elementales; la vida en sociedad vista como una lucha competitiva por la existencia y el crecimiento tecnológico y económico para obtener un progreso material ilimitado. Pero destaca igualmente que estas evoluciones continúan y para le época que escribió el libro hacía referencia a nuevas transformaciones, citando el análisis de Sorokin quien señalo, en su momento,  que la crisis con que hoy nos enfrentamos no es una crisis cualquiera sino una de las grandes fases de transición que surgen de forma periódica en la historia de la humanidad.

En el libro también se distingue otra característica del epistemología post-moderna al hacer un recuento de la evolución del conocimiento demuestra que la praxis científica en una dinámica llena de altibajos, inconsistencias, vacilaciones y hasta incoherencias. Al pasearse por desarrollo del conocimiento nos evidencia que el mismo es esta muy ligado a los descubrimientos que se dan en las Matemáticas pero sobre todo en la Física, de cómo la Física mecanicista y la Física cuántica han influido en la percepción que el hombre tiene de la naturaleza y su entorno.

En este sentido,  busca darnos una nueva visión de la naturaleza, del contexto, donde el hombre cambie de paradigma que pase de una visión  mecanicista a una visión integral, social y ecológica, que se pase de lo fragmentado a lo holístico, esto concuerda con otra de las características de la epistemología post-moderna que concibe la ciencia como una herramienta para mejorar  la calidad de vida del hombre y por ende mejorar a la sociedad en sus diferentes aspectos.

Capra, en su libro Punto crucial, se centra en como la visión mecanicista del mundo a partir de la aceptación  de las teorías mecanicistas de Newton su incorporación en todos los aspectos de la vida, llevo a una profunda crisis, por esa visión desintegrada, entrando la sociedad en un punto crucial. Sin embargo, el autor sostiene que las teorías esenciales de la visión del mundo y el sistema de valores que están en la base de nuestra cultura y que hoy tenemos que ree­xaminar atentamente se formularon en los siglos XVI y XVII, Antes del 1500, en Europa —y en la mayoría de las demás civi­lizaciones— predominaba una visión orgánica del mundo, cuyos rasgos caracterís­ticos eran la interdependencia de los fenómenos materiales y espi­rituales y la subordinación de las necesidades individuales a las co­munitarias. La estructura científica de esta visión orgánica del mundo se basaba en dos fuentes históricas de importancia reconocida: Aris­tóteles y la Biblia.

En el libro analizado, se hace referencia de que nos hallamos en un estado de profunda crisis mundial. Se trata de una crisis compleja y multidimensional que afecta a todos los aspectos de nuestras vidas: la salud y el sustento, la calidad del medio am­biente y la relación con nuestros semejantes, la economía, la política y la tecnología. La crisis tiene dimensiones políticas, intelectuales, morales y espirituales. Por lo que es necesario cambiar la visión mecanicista de la vida a una visión integral, la cual debe estar basada,  en la comprensión de las relaciones y dependencias recíprocas y esenciales de todos los fenómenos: físicos, biológicos, psicológi­cos, sociales y culturales. Resalta que la visión mecanicista cartesiana ha tenido gran influencia en todas nuestras ciencias y en la mentalidad general de los occidentales. El método de reducir fenómenos complejos a sus constituyentes ele­mentales y de buscar los mecanismos a través de los cuales se pro­ducen las interacciones de estos elementos ha quedado tan arraigado en nuestra cultura que a menudo se lo ha identificado con el método científico.

Capra, sostiene que  el  paradigma, hoy en vías de cambio, ha dominado nuestra cultura durante varios siglos y, en este tiempo, ha modelado la sociedad occidental moderna y ha influido de manera significativa en el resto del mundo, cuyos valores están  relacionados con varias corrientes culturales de Occidente (la Revolución Científica el Siglo de las Luces y la Revolución Industrial), incluyen el concepto del método científico como único enfoque valido para llegar al conocimiento; la idea del universo como sistema mecánico compuesto de bloques elementales; la vida en sociedad vista como una lucha competitiva por la existencia y el crecimiento tecnológico y económico para obtener un progreso material ilimitado. Asimismo afirma que durante las últimas décadas se han podido constatar las severas limitaciones de estas ideas y valores y la necesidad de someterlas a una revisión radical.

En este orden de ideas, el autor señala que, la mayoría de los biólogos y médicos contemporáneos, entre otros, suscriben una visión mecanicista de la vida y tratan de reducir el funciona­miento de los organismos vivientes a mecanismos celulares y mole­culares bien definidos. Siguiendo las teorías de Descartes, se han concentrado excesivamente en las propiedades mecánicas de la materia viviente, haciendo caso omiso de su naturaleza de organismo o de sistema. Igualmente sucede en la  economía actual que se caracteriza por el enfoque fragmentario y reduccionista, típico de la mayoría de las ciencias sociales. Por lo general, los economistas tienden a olvidar que su ciencia no es más que un aspecto de toda una estructura ecológica y social, un sistema viviente formado de seres humanos que se relacionan continuamente entre sí y con los recursos naturales. En consecuencia determina que las ciencias sociales cometen el error de establecer  la división de sus estructuras en fragmentos que se consideran independientes y que se tratan en distintos departamentos académicos. Así pues, los expertos en política suelen hacer caso omiso de las fuerzas económicas básicas, mientras los economistas no logran incorporar las realidades políticas y sociales a sus modelos. Este enfoque frag­mentario también se refleja en los gobiernos, en la división entre la política social y la economía.

De lo anterior surge la necesidad de cambiar esa visión mecanicista, fragmentaria y reduccionista de la vida por una visión integral, holística y ecológica que considere al mundo desde el punto de vista de las relaciones y las integraciones. Los sistemas están todos integra­dos y sus propiedades no pueden reducirse a las de unidades más pequeñas. En vez de concentrarse en los componentes básicos o en las substancias fundamentales, el enfoque integral hace hincapié en los principios básicos de la organización.  El pensamiento integral es un pensamiento de procesos; la forma se asocia con el proceso, la interrelación recíproca con la interacción, y los opuestos se unifican a través de la oscilación. Sin embargo el autor deja en claro que las operaciones de tipo mecánico tienen lugar en todo el mundo viviente, por lo que es necesario en ciertos  casos considerar  esta visión siempre y cuando no sea tomada por una explicación completa.

Capra indica que, cuanto más se estudia el mundo biológico, más se da uno cuenta de que la tendencia a asociarse, a entablar vínculos, a vivir uno den­tro del otro y a cooperar es una característica esencial de los orga­nismos vivientes, en este sentido cita las  palabras de Lewis Thomas: «No hay seres so­litarios. Cada criatura está de alguna manera, relacionada y es de­pendiente de las demás». Asimismo, Capra indica que la visión integral de la vida no sólo sirve de base para las ciencias vitales y del comportamiento, sino también para las ciencias sociales y, especialmente, para la economía. La aplicación de estos conceptos a la descripción de las actividades y procesos económicos es indis­pensable, pues prácticamente todos nuestros problemas económicos actuales son problemas de sistemas que resultan incomprensibles para la estructura cartesiana.

Igualmente se plantea en las líneas del Punto Crucial, que probablemente  la transformación que experimentamos hoy sea mucho más espectacular que las sucedidas en épocas anteriores, ya que la velocidad de cambio en nuestra época es mucho más rápida que antes en vías de la gran extensión y universalidad de dichos cambios y de la coincidencia de varios períodos de transición significativos. Por alguna razón, las secuencias rítmicas y los modelos ascendentes y descendentes que dominan la evolución cultural de la humanidad han logrado llegar a su auge al mismo tiempo. La decadencia del patriarcado, el final de la era del combustible orgánico y los cambios de paradigma del ocaso de nuestra cultura contribuyen todos al mismo proceso global. Por tanto, la crisis actual no sólo es una crisis de individuos, de gobiernos o de instituciones sociales sino también un período transitorio de dimensiones universales. Como individuos, como miembros de una civilización y como ecosistema planetario hemos llegado a un momento crucial, a un punto decisivo.

El paso del paradigma mecanicista al paradigma ecológico  es  algo que está ocurriendo hoy mismo en nuestras ciencias, en nuestras actitudes y valores individuales y colectivos y en nuestros modelos de organización social. El nuevo paradigma resulta más comprensible a los individuos y a las pequeñas comunidades que a las grandes instituciones sociales y académicas, que suelen estar li­mitadas por el pensamiento cartesiano. Asimismo establece el desarrollo y uso de las nuevas tecnología para presentar, discutir y difundir los nuevos conocimientos  para facilitar la transformación cultural.

El nudo gordiano del libro el Punto Crucial de Capra es que se ha llegado a un punto crucial donde es necesario cambiar el paradigma de la visión mecanicista, fragmentaria, disgregada del mundo, de las ciencias y en especial la del  hombre y del conocimiento por un nuevo paradigma con una visión humanista, holística, integradora y ecológica.

Por otra parte, se  plantea contrastar la idea del autor con la realidad educativa actual, sin embargo, considero pertinente realizar una comparación donde no solo indique las diferencias sino que también mencione algunas semejanzas,  entre lo planteado por Capra en su libro Punto Crucial y la realidad educativa actual, de acuerdo a mi criterio independientemente de que algún otro lector tenga una visión diferente o que en algunos aspectos parezca contradictorio.

Nuestra educación se presenta de manera fragmentada, impartimos los conocimientos  por parcelas de conocimiento, donde se le da un gran número  de asignaturas a los alumnos las cuales a su vez están saturadas de objetivos y en la mayoría de las veces desconectados unos con otros, buscamos que los alumnos cumplan objetivos, pero no que adquiera destrezas, competencias y conocimientos que le sean útiles  y pertinentes no solo para su desempeño profesional sino que también le sirvan  para desenvolverse en su contexto social con una visión de responsabilidad social, comprometido con su entorno.

 Esta realidad fragmentada, reduccionista y mecanicista que a mi criterio personal existe en la educación actual concuerda con lo que plantea por Capra en su  libro Punto Crucial,  de que la mayor parte de la élite académica tiene una percepción limitada de la realidad que resulta totalmente inadecuada para en­tender los principales problemas de nuestro tiempo. Estos problemas son intrínsecos al sistema, lo que sig­nifica que están íntimamente vinculados y que son interdependien­tes; no es posible entenderlos dentro de la metodología fragmentada que caracteriza a nuestras disciplinas académicas y a nuestras agen­cias gubernamentales. Enfocando el problema de esta manera jamás podremos resolver nuestras dificultades y no haremos sino cambiarlas de sitio dentro de la compleja red de nuestras relaciones sociales y ecológicas.

Asimismo, el autor indica que se ha asumido el método científico  como único enfoque valido para llegar al conocimiento. En este sentido,  en la educación actual se ha asumido el método científico  y la investigación cuantitativa como cien por ciento segura para hacer investigación, se considera válido todo aquellos que podamos medir, cuantificar, restándole importancia a aquella investigación reflexiva, inductiva. Sin embargo hoy en día se está  cambiando esta visión, las investigaciones cada vez se realizan con un enfoque humanístico, holístico y ecológico, las investigaciones hoy en día están orientadas a mejorar la calidad de vida y por ende a la sociedad.  También hay que reconocer que hoy en día, debido a esa visión humanista y holística, las investigaciones, no solo se concentran en obtener datos o cifras sino que también estudian el sentir de la gente, la percepción que tienen los problemas, de su entorno y de sí mismo, se toma en cuenta  sus  expectativas, los individuos ya no son simple objetos o datos de la investigación sino que son los sujetos activos y protagónicos de las mismas. Las investigaciones en las ciencias sociales están recobrando la importancia que tienen.

Igualmente, el autor señala que el excesivo énfasis puesto en el método científico y en el pensamiento analítico y racional ha provocado una serie de actitudes profundamente antiecológicas. Afirmación que no deja de ser cierta, nuestro comportamiento irresponsable hacia el  planeta ha ocasionado graves e irreparables daños y hoy en día vivimos o sufrimos las consecuencias de los mismos. Pero también es cierto que esa actitud está empezando a cambiar, tal vez todavía no  sea muy tarde, y estamos asumiendo una actitud más ecológica y conservacionista. Vemos constantemente por los diversos medios campañas orientadas a educar a las personas en los temas de conservación ambiental, vemos cada día mayor número de personas, de políticos, de gobernantes comprometidos con la conservación del planeta.


        Durante la lectura del libro sucedió la tragedia de Japón, y me asombro la capacidad de respuesta de los japoneses ante esta catástrofe, su actitud no era de lamentarse y buscar culpables sino de salir adelante, de colaborar unos con otros pero lo más sorprendente es el de mantener el orden, no se presentó ningún saqueo, la gente no se aglomeraba, empujada para obtener la ayuda sino que esperaba pacientemente por ella, hacía cola para comprar lo poco podían debido al racionamiento y en menos de seis días ya estaban habilitando una autopista del tamaño de la que autopista Regional del Centro. En este sentido, Capra hace mención a la cultura oriental la manera de alcanzar el equilibrio interno, a su espiritualidad y los valores morales que dominan su comportamiento. Tal vez en nuestra cultura falte algo de ello, de que alcancemos el equilibrio interno para poder proyectar paz, amor, para que todos nuestros actos lleven consigo la responsabilidad hacia el otro y hacia la sociedad.
Capra,  en su libro indica que la visión mecanicista hace que  la vida en sociedad sea vista como una lucha competitiva por la existencia y el crecimiento tecnológico y económico para obtener un progreso material ilimitado. ….Pero es que la vida no es una constante lucha, para en primer lugar, satisfacer las necesidades básicas, para mejorar nuestra calidad de vida. Y para obtener eso es necesario el bienestar económico. Y el progreso tecnológico, no es un avance de la humanidad, acaso no ha ayudado mejorar varios aspectos: las comunicaciones, en la medicina….Tal vez en la opinión del autor lo que quiere es advertir que estos aspectos se nos pueden convertir en una obsesión, en lo primordial dejando a un lado lo humanístico, las relaciones interpersonales. Ese un debate hoy en día con la Internet, se pierde privacidad?, hasta qué punto la información que se baja es verídica?, nos relaciones con más personas pero qué profundidad tienen las mismas? Es igual observar la belleza de la naturaleza a través de un monitor o a través de nuestros sentidos? Hasta qué punto la globalización cibernética nos hace perder nuestra identidad?

Sin embargo, podemos decir que gracias a las innovaciones tecnológicas hemos avanzados, se han conseguido avances en la agricultura, ganadería, en la medicina, en fin en todas las ciencias. La tecnología ha permitido conocer y comunicarnos con otras culturas y reafirmar las nuestras, tener acceso a la información de manera inmediata, a un mundo donde cada vez es más difícil esconder la verdad, los abusos. Gracias a las tecnologías nos enteramos de forma inmediata de las tragedias que lamentablemente suceden en el mundo y le ha permitido a gente comunicarse en ese momento. Así mismo estas innovaciones en tecnología y comunicaciones ha permito que sociedades se organicen a través de ellas con miras a buscar reformas profundas en sus sistemas de gobierno y por ende en sus sociedades. Las tecnologías están ayudando a que seamos ciudadanos planetarios al poder comunicarnos diferentes culturas, regiones, ideologías, conocimientos, religiones a través de todo el planeta, aunque aún falta mucho por avanzar no solo en lo tecnológico sino en la capacidad de que todos tengamos acceso a las mismas, sin más limitaciones que nuestros propios principios, valores, gustos….

También durante la lectura del libro Punto crucial, comenté dos videos del Dr. Edgar Morín donde  señala la necesidad de una reforma educativa, una reforma del conocimiento que nos permita tener una visión más humanística, holística, y armoniosa del mundo. En ello coincide con Capra en la necesidad de cambiar nuestra manera mecanicista, disyuntiva y reduccionista de ver la vida, la ciencia, el conocimiento, al hombre y a nosotros mismo.






REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA

Morales, G. Fritjof Capra, contestación posmoderna y paradigma ecológico. Disponible en:

















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